Alba, mi hermana más pequeña, vino a visitarnos desde Cádiz y pasó cuatro días con nosotros. Ethan esperaba su llegado emocionado, feliz, nervioso... yo la recogí en el aeropuerto y llegamos juntas a casa con la ilusión de ver la carita de felicidad de Ethan ante el soñado reencuentro... han pasado nueve meses desde la última vez que se vieron.
Mi pequeño ángel abre la puerta con la mejor de sus sonrisas. Está deseando verla pero no salta a sus brazos hasta que mi hermana lo incita a hacerlo... y se abrazan, se abrazan los dos como si el mundo se hubiera detenido y sólo existieran ellos... me quedo al margen, les dejo hacer y disfruto de su reencuentro especial mientras noto como me emociono al ver de nuevo juntos a las dos personas que más quiero en este mundo.
Cuando Alba está otra vez casa, parece como si el tiempo no hubiera pasado, como si todo pudiera ser diferente. Ethan manifiesta sin ningún problema el inmenso amor que siente por Alba, y cuando les veo juntos, el tiempo no ha pasado; les separan dieciséis años que no cuentan. Ethan se esfuerza por comunicarse con Alba y mi hermanita le dedica a Ethan cuidados, atención y amor.

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